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Entradas

Noche (21).

Nunca nada igual. Nunca nada parecido. Nunca. Mi sentido atrofiado por el desorden propio que mantengo en mí, la dejadez y el abandono son los ejes centrales de esta negación, de este caos sinsentido. Tan difícil buscar y tan difícil encontrar. Complejo descifrarme, un conocimiento implica la ayuda y la dedicación de tiempo y este sacrificio puede acabar alcanzando la nada. Todo será nada, y nada es para siempre.  

Naufragio mental.

Solo pienso en despedidas, en estar entre la espada y la pared, en decisiones decisivas, en ausencias y presencias. Pienso en que pensar y pensando me pierdo entre realidades, en la forma de soportar esta carga que hace flojear los pilares de mi paciencia. Cada vez más ahogada, no consigo sacar la cabeza fuera y mi mano no alcanza lo suficiente para pedir ayuda; pero no quiero ayuda. En mi cabeza me veo reflejada, dos gatillos apuntándome al corazón y yo en medio. Elegir parar uno de ellos provoca el disparo del otro, y una pequeña autodestrucción en mí. Cada vez me cuesta más mantenerme en pie, estoy demasiado cansada y a mi cabeza le cuesta responder. Voy directa a una puerta que me arroja un rayo de luz, pero se me cierran todas ellas y no encontrar una salida aviva la idea mental de quedarme encerrada en un recuerdo, y no poder escapar aumenta mi claustrofobia. Tengo un problema, o quizá varios. Mi situación no me permite un minuto de relax y el mínimo pensamiento que se des...

Exterior interiorizado.

Empequeñecido, inseguro, atemorizado. Envuelto entre fantasmas, miedos de sábana y almohada, implosiones internas, pasados debajo de la cama. Rodeado de miedos e inseguridades, de ideas pesimistas que limitan su pensamiento, de hechos que le han obligado a recapacitar y esconderse. Ha visto tantas cosas brillar por su ausencia, que este brillo ya no le impresiona. Caer en el abismo del vacío para encontrarse o hacerse creer a sí mismo que se había encontrado, vivía fuertemente unido al autoengaño.  Llevaba demasiado tiempo en soledad, buscaba la armonía de su anarquía. Se había refugiado en su mente y en la apatía de aquello que le acorralaba, o al menos era la sensación que tenía acerca de lo externo a él. Era un búnker en el que continuamente golpeaban sentimientos y personas con tal fuerza que había llegado a dañarse y a verse quemado; no estaba roto.  Su refugio era su libertad, su mente su ley, sus ojos su verdad, su soledad su placer, su vida su miedo. Busc...

Recordar recuerdos.

Nunca olvidé recordar, las prisas no son buenas ni para olvidar. Mirar los trazos del camino pasado para entender el dibujo actual, el eterno conjunto de bocetos mentales. Mi recuerdo es vital para mi composición personal, nítido con el paso del tiempo, denso y cerrado con el peso del tiempo. 'El tiempo todo lo cura', es una afirmación inexacta e incompleta. ¿A qué consideramos curar un recuerdo? ¿Curar, o asumir y aceptarlo? Un recuerdo que ha provocado una herida interior siempre dolerá, en mayor o menor medida, y siempre caminará vagamente por nuestra mente hasta el día que salta la chispa y algo te hace volver a encontrarte en un lugar o momento pasado, como volver a visitar un lugar y quedarte encerrado en el recuerdo unos minutos. Compuestos por un cúmulo de recuerdos, el tiempo pasa y los recuerdos crecen. Llorar, reír, compartir, echar de menos, lamentar, aceptar, alegrarse, echar de más, darse cuenta de como los hechos pasados de una forma u otra, por una decisión t...

Casualidad inoportuna.

Desvaneciéndose entre la oscuridad desapareció en un abril y cerrar de ojos. Volví a encontrarme solo, acostumbrado a esta rutina tan desaliñada. Su visita me hizo volver a reflexionar, pocas veces recibo su visita pero siempre que se deja ver hace notar su pesadez en todo momento. A pesar de su presencia tantos días, su ausencia hacía casi insoportable mi vacío: un peso máximo en el cual en algunas ocasiones somos incapaces de salir a flote, y ahogados en él conseguimos caer al fondo con el orgullo o el recuerdo como grillete. Vuelves y te vas, siempre tan tuyo. Pasas tan desapercibido que la huella de tu paso cada vez es más profunda, apenas me doy cuenta de tu llegada y menos aún de tu abandono. Nunca has sido de despedidas. Tú que me has dejado ver la certeza de la duda en su decepción, la casualidad más inoportuna. 'Abril, tan pronto llorar como reír'. Cambiante, una sonrisa húmeda de ojos replicantes. Me llenas y me vacías con tu paso, como aquel vaso tan optimis...

Quizás yo.

Hola de nuevo. Hacía tiempo que no me pasaba por este lugar para contar un poco como me encuentro y como va todo. Estoy algo desaparecido conmigo mismo, me cuesta encontrarme desde que me perdiste. Ojalá me encontraran pronto, me rescataran de este naufragio, otro más u otro menos, aun así me costaría aceptar cualquier ayuda por buena que fuese. Únicamente acepto confianza y sinceridad, para engañarme no necesito a nadie, diariamente me autoengaño más de veinticuatro horas pensando en nada y en todo. A pesar de todo, hace poco que me he dado cuenta de la persona tan extraña que soy y que puedo llegar a ser. Creo que tenía toda la razón cada vez que te decía que casi nadie llegará a conocerme realmente, al menos no del todo salvo ella y vosotros; ellos solo se encargarán de no vivir. Me gustaría llorar de alegría. No recuerdo una situación de una alegría tan profunda como para llorar, de niño parecía una situación habitual. Creo que toda persona que te provoca lágrimas de trist...

El paso.

En un lado cuervos negros ondeando mi cabeza, en el otro palomas blancas comiendo de mi mano, en medio mis problemas y yo cogidos de una pequeña cuerda que hace de soga, cada uno tirando hacia un lado esperando que el otro suelte y derrotado actúe por el vencedor, tomando un camino que puede llevar al ahorcamiento, a la insurgencia o a la conformidad. El camino formado por huellas de los pasos que conferimos al pasado, que ocasionarán oasis futuros en nuestra imaginación. Pasos que forman personas, mi persona mi propia deidad. Cada huella del ayer es una piedra Stonehenge que sujeto en mi cabeza, unos días ligera como dormir acompañado, otros días pesada como una oportunidad perdida. Cada paso está compuesto de detalles insignificantes que nos modifican, alterando nuestro yo más interno y protegido. Los pequeños detalles son los más importantes, y son difíciles de olvidar; semejantes a una mirada. Y a lo largo de este camino crecemos y cambiamos, deseando ser el algoritmo a de...