Desvaneciéndose entre la oscuridad desapareció en un abril y cerrar de ojos. Volví a encontrarme solo, acostumbrado a esta rutina tan desaliñada. Su visita me hizo volver a reflexionar, pocas veces recibo su visita pero siempre que se deja ver hace notar su pesadez en todo momento. A pesar de su presencia tantos días, su ausencia hacía casi insoportable mi vacío: un peso máximo en el cual en algunas ocasiones somos incapaces de salir a flote, y ahogados en él conseguimos caer al fondo con el orgullo o el recuerdo como grillete. Vuelves y te vas, siempre tan tuyo. Pasas tan desapercibido que la huella de tu paso cada vez es más profunda, apenas me doy cuenta de tu llegada y menos aún de tu abandono. Nunca has sido de despedidas. Tú que me has dejado ver la certeza de la duda en su decepción, la casualidad más inoportuna. 'Abril, tan pronto llorar como reír'. Cambiante, una sonrisa húmeda de ojos replicantes. Me llenas y me vacías con tu paso, como aquel vaso tan optimis...