Ir al contenido principal

Exterior interiorizado.



Empequeñecido, inseguro, atemorizado. Envuelto entre fantasmas, miedos de sábana y almohada, implosiones internas, pasados debajo de la cama. Rodeado de miedos e inseguridades, de ideas pesimistas que limitan su pensamiento, de hechos que le han obligado a recapacitar y esconderse. Ha visto tantas cosas brillar por su ausencia, que este brillo ya no le impresiona. Caer en el abismo del vacío para encontrarse o hacerse creer a sí mismo que se había encontrado, vivía fuertemente unido al autoengaño. 

Llevaba demasiado tiempo en soledad, buscaba la armonía de su anarquía. Se había refugiado en su mente y en la apatía de aquello que le acorralaba, o al menos era la sensación que tenía acerca de lo externo a él. Era un búnker en el que continuamente golpeaban sentimientos y personas con tal fuerza que había llegado a dañarse y a verse quemado; no estaba roto. 

Su refugio era su libertad, su mente su ley, sus ojos su verdad, su soledad su placer, su vida su miedo. Buscaba soledades compartidas, el rechazo ya pertenecía a él. A pesar de todo, seguía siendo infeliz con una felicidad exteriorizada.



Comentarios

  1. Si las partes más oscuras de tu alma son tan bellas, no quiero imaginar como serán las más brillantes.
    Eres exquisito ~

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Naufragio mental.

Solo pienso en despedidas, en estar entre la espada y la pared, en decisiones decisivas, en ausencias y presencias. Pienso en que pensar y pensando me pierdo entre realidades, en la forma de soportar esta carga que hace flojear los pilares de mi paciencia. Cada vez más ahogada, no consigo sacar la cabeza fuera y mi mano no alcanza lo suficiente para pedir ayuda; pero no quiero ayuda. En mi cabeza me veo reflejada, dos gatillos apuntándome al corazón y yo en medio. Elegir parar uno de ellos provoca el disparo del otro, y una pequeña autodestrucción en mí. Cada vez me cuesta más mantenerme en pie, estoy demasiado cansada y a mi cabeza le cuesta responder. Voy directa a una puerta que me arroja un rayo de luz, pero se me cierran todas ellas y no encontrar una salida aviva la idea mental de quedarme encerrada en un recuerdo, y no poder escapar aumenta mi claustrofobia. Tengo un problema, o quizá varios. Mi situación no me permite un minuto de relax y el mínimo pensamiento que se des...

Todo lo que muere - John Connolly.

Portada de 'Todo lo que muere' de John Connolly Estoy de vuelta por el rincón para traeros una nueva reseña, más amplia y más detallada, sobre una de mis últimas lecturas:  'Todo lo que muere' de John Connolly.  Tras haber acabado anteriormente con  'Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones' de Charles Bukowski , quería volver a la senda y leer algo de temática más policiaca, más negra; y tras varias recomendaciones y lecturas que tenía en mi lista, con ayuda de mis libreras de confianza, me decidí por esta lectura. Uno de los puntos a favor de esta lectura fue que no se trata de un único libro sino que se trata de una saga de 22 novelas, facilitando que pueda leer otro tipo de libros entre unos y otros. El autor de la novela es  John Connolly  (1968- ), importante escritor irlandés que vive entre Irlanda y EEUU, lugares donde transcurren y se desarrollan sus obras. En lo referente a la novela, antes de desgranarla con más detalle, me ha resultado un título muy c...

El paso.

En un lado cuervos negros ondeando mi cabeza, en el otro palomas blancas comiendo de mi mano, en medio mis problemas y yo cogidos de una pequeña cuerda que hace de soga, cada uno tirando hacia un lado esperando que el otro suelte y derrotado actúe por el vencedor, tomando un camino que puede llevar al ahorcamiento, a la insurgencia o a la conformidad. El camino formado por huellas de los pasos que conferimos al pasado, que ocasionarán oasis futuros en nuestra imaginación. Pasos que forman personas, mi persona mi propia deidad. Cada huella del ayer es una piedra Stonehenge que sujeto en mi cabeza, unos días ligera como dormir acompañado, otros días pesada como una oportunidad perdida. Cada paso está compuesto de detalles insignificantes que nos modifican, alterando nuestro yo más interno y protegido. Los pequeños detalles son los más importantes, y son difíciles de olvidar; semejantes a una mirada. Y a lo largo de este camino crecemos y cambiamos, deseando ser el algoritmo a de...