Desvaneciéndose entre la oscuridad desapareció en un abril y cerrar de ojos. Volví a encontrarme solo, acostumbrado a esta rutina tan desaliñada. Su visita me hizo volver a reflexionar, pocas veces recibo su visita pero siempre que se deja ver hace notar su pesadez en todo momento. A pesar de su presencia tantos días, su ausencia hacía casi insoportable mi vacío: un peso máximo en el cual en algunas ocasiones somos incapaces de salir a flote, y ahogados en él conseguimos caer al fondo con el orgullo o el recuerdo como grillete.
Vuelves y te vas, siempre tan tuyo. Pasas tan desapercibido que la huella de tu paso cada vez es más profunda, apenas me doy cuenta de tu llegada y menos aún de tu abandono. Nunca has sido de despedidas. Tú que me has dejado ver la certeza de la duda en su decepción, la casualidad más inoportuna. 'Abril, tan pronto llorar como reír'. Cambiante, una sonrisa húmeda de ojos replicantes.
Me llenas y me vacías con tu paso, como aquel vaso tan optimista y pesimista al mismo tiempo. Mirar los trazos del camino pasado para entender el dibujo actual, el eterno conjunto de bocetos mentales. Eres imaginación, la ilusión de la derrota y la decepción de la victoria, eres bipolaridad. Hacerse jurar que los miércoles dejarían de ser domingo, y que todos los domingos dejarían de ser abriles. Ojalá pudieras cambiarme.
Diez meses, noviembre y tú. Provocas las voces que gritan dentro de mí, silencias cada una de ellas y causas un suicidio colectivo. Agotas mi necesidad mental de hacer de mis ilusiones un ahorcado, y cada decepción o acierto erróneo que hay anclado en mí es recogido con tu marcha. Y volviste a marchar, yo sentado al lado de tristeza y melancolía, tonteando con odio y olvidando olvidar (te).
Abril es como un recuerdo nostálgicamente bello.
ResponderEliminarEs un estado de ánimo que evoca una ficticia felicidad en ruinas.
Abril, puede ser una forma de pensar, sentir y llevar la rutina.
EliminarGracias por echarle un vistazo!
No me des las gracias.
EliminarEs (eres) un placer.